Abadía Retuerta LeDomaine

Un lujo sensorial a orillas del Río Duero.

Inaugurado en 2012 en las proximidades del municipio vallisoletano de Sardón de Duero, en la Abadía Santa María de Retuerta del siglo XII, se ha consolidado como un referente enoturístico, gastronómico y cultural a nivel nacional e internacional. La excelencia y la hospitalidad es más que nunca el objetivo de todo el equipo. Como muestra, el servicio de completo de mayordomía.

Los mayordomos se anticipan a cada posible necesidad del huésped y miman cada detalle, por grande o mínimo que sea. Ellos planean y coordinan la estancia, así como las reservas de restaurantes y actividades fuera y dentro de la finca.

La diferencia la marcan las personas y, en esta línea, otra figura innovadora es la de Spa Sommelier, en el Centro de Wellness & Spa Santuario LeDomaine. Ofrece un nivel de personalización absoluto; a partir de una cata de tres mezclas de aceites y de tres vinos, y en función de las preferencias del usuario, diseña protocolos a medida.

 

La gastronomía es otra de las razones para incluir Abadía Retuerta LeDomaine como próximo destino. Situado a tan solo dos horas de Madrid y también perfecto para clientes externos de la zona, cuenta con dos restaurantes dirigidos por el chef Marc Segarra.

Refectorio, ostenta una estrella Michelin desde 2014 y presenta dos nuevos menús: Sacristía y Caballerizas.

 

Con un estilo más informal, la carta de Vinoteca se estructura en torno a sugerencias perfectas para picar y compartir. Entre los platos recién incorporados: Pisto agridulce; Puerros a la parrilla, papada ibérica, vinagreta de avellanas; y Alitas de pollo deshuesadas confitadas y huevos de codorniz poché. Además de Pastrami  ibérico, piparras y setas; Albóndigas de bacalao ajoarriero; Pescado de la lonja en papillote y verduras; y Caldereta de lechazo con duxelle de champiñones.

 

Su bodega está fundada en 1996, su artífice fue el enólogo francés Pascal Delbeck, actual asesor. El viticultor y enólogo Ángel Anocíbar, al frente del proyecto desde el primer día, ha consolidado, entre otros aspectos, su apuesta por el movimiento del vino sólo por gravedad, destacando su sistema de depósitos elevados con grúas o un sistema propio patentado para los trasiegos del vino.

Es el momento del lujo sensorial y de las experiencias globales. Algo que provocan un entorno y espacio cautivadores a la vista; el aroma de los viñedos, del aire puro, de un plato delicioso; la ausencia de ruido, esto es, silencio o simplemente una melodía delicada; sabores puros en boca y vinos que emocionan; el tacto de unas sábanas de ensueño, el de la piel, tersa y suave, tras la visita al spa. El lujo de una puesta de sol. Esto, y mucho más, sucede en Abadía Retuerta LeDomaine.